La “Percée du Vin Jaune*” regresa con fuerza a Lons-le-Saunier los días 31 de enero y 1 de febrero de 2026 tras una pausa oportuna. La región francesa del Jura se dispone a revelar su tesoro más preciado, entre fervor popular y una profesionalización creciente, confirmando así el prestigio internacional de su viñedo.
* La “Percée du Vin Jaune” hace referencia a la apertura de una barrica de vino amarillo o “vin jaune”, antes de consumirse y comercializarse.
Contenido:
- Un evento renovado
- La paciencia elevada a arte
- El tiempo en acción
- Una añada con carácter
- Un archipiélago de sabores
Un evento renovado
Aunque es el viñedo más pequeño de Francia por superficie, el Jura no deja de provocar pasión en la escena enológica gala. Tras cifras récord de asistencia —hasta 60.000 visitantes en 2016— “la Percée du Vin Jaune” hizo una pausa en 2025 para reinventarse. Durante años sostenida por apasionados voluntarios, la asociación organizadora cuenta ahora con una responsable de eventos encargada de coordinar sus 28 comisiones de trabajo. Un refuerzo que permite a los viticultores centrarse en su oficio y a Victor Feuvrier asumir con serenidad el papel de embajador 2026.
“Suceder a personas como Pierre Rolet o Georges Vandelle es un inmenso orgullo y una experiencia tan enriquecedora como inesperada”, confiesa. Viticultor, vicepresidente del Caveau des Byards en Le Vernois y comerciante, ve en el evento mucho más que la presentación de una nueva añada: “el público busca un todo: un vino, una fiesta, una historia, un territorio”. Multiplicando las animaciones y cambiando regularmente de localidad, “la Percée se ha abierto a un público más amplio, más joven”, contando en cada edición la historia de un nuevo pueblo y terruño, con una ambición intacta: “dar ganas de volver”.
La paciencia elevada a arte
En el corazón de esta celebración: “el vino de los reyes y rey de los vinos”. Procedente exclusivamente de la variedad Savagnin, representa una parte ínfima de la producción del Jura, pero brilla como un lingote en el fondo de la copa. Cuatro denominaciones del Jura están autorizadas a producirlo: Château-Chalon, Arbois, Côtes-du-Jura y L’Étoile. Su origen oscila entre dos relatos: el de un viticultor distraído que descubre, años después, el contenido metamorfoseado de una barrica olvidada; o el de las abadesas de Château-Chalon que habrían ideado la crianza bajo velo. Una cosa es segura: el “vin jaune” (vino amarillo) es una escuela de paciencia.
El tiempo en acción
“El vino blanco vinificado de manera tradicional se coloca en barricas de madera durante al menos seis años y tres meses. El viticultor no practica el ouillage: nunca añade vino para compensar la evaporación natural. Entonces se forma un velo de levaduras en la superficie. Esta barrera biológica protege el vino de la oxidación y le aporta aromas complejos, especialmente de nuez y almendra tostada”, explica Victor Feuvrier. Al término de este maratón temporal, la “parte de los ángeles” ha cobrado su tributo: de un litro inicial, solo quedan 62 cl, volumen exacto del “clavelin”, la única botella autorizada para este vino excepcional. Este proceso explica el valor de un vino de alta gama, que suele comercializarse entre 35 y 40 euros la botella. De ahí la importancia de la pedagogía: “los visitantes han oído hablar de él, pero no siempre conocen su método de elaboración. Luego, les gusta… o no. Nos toca explicarles que se trata de un vino particular, que no se aprecia necesariamente a la primera. Hay que tomarse el tiempo para descubrirlo y acompañarlo bien”.
Una añada con carácter
Esta 27ª edición marcará la “mise en perce”, es decir, la apertura de una barrica de 228 litros, de la añada 2019. Un año difícil, entre heladas primaverales y un verano complicado, que dio poco volumen, pero uvas de calidad. Victor Feuvrier se alegra: “hoy obtenemos vinos amarillos muy equilibrados, con una bella persistencia y una complejidad notable en la degustación”. Las festividades en Lons-le-Saunier prometen estar a la altura. En la tradicional subasta, una botella de 1895 recordará la capacidad del “vin jaune” para atravesar los siglos sin perder frescura. El evento, por su parte, se abre a la modernidad: una aplicación móvil facilitará la navegación entre las 47 bodegas abiertas al público, mientras que las “battles” (duelos) culinarias realzarán los maridajes. A este respecto, el embajador recuerda que la combinación con una tabla de quesos regionales o un ave de Bresse con morillas sigue siendo indiscutible, pero el “vin jaune” también sabe sorprender: “Algunos platos exóticos funcionan muy bien, especialmente la gastronomía especiada a base de curry”.
Un archipiélago de sabores
Si el “vin jaune” es el faro que guía a los aficionados hacia las costas jurassianas, no eclipsa la diversidad del viñedo. “Cumple plenamente su papel de embajador, incluso a nivel internacional. Atrae a los visitantes y permite llevarlos después hacia otras cuvées”, analiza Victor Feuvrier. El objetivo: dar a conocer toda la gama. Desde el Crémant du Jura, que vive un auge creciente “impulsado por una calidad que ha mejorado notablemente con las décadas”, hasta los tintos ligeros, pasando por el dulce Macvin, la paleta es completa. “Estoy sinceramente convencido de que quien viene al Jura no puede marcharse sin encontrar un vino que le guste”. En 2026, esta región celebrará también los 90 años de las DDOOPP Arbois y Château-Chalon. Todo un conjunto de invitaciones para descubrir un patrimonio vitícola singular.
Florence Jaroniak
: © Les Ambassadeurs des Vins Jaunes
Leer más: www.percee-du-vin-jaune.com
www.jura-vins.com
